Como en el caso de varias policías locales hace unos veranos, los bomberos de la provincia han recurrido al temerario expediente de darse de baja masivamente (por cierto, ¿los médicos no tienen nada que decir sobre el tema?) para poner en crisis el sistema de emergencia. Una temeridad, insistimos, que debe ser investigada y sancionada como corresponda, empezando por los propios sindicatos a los que hay que suponerles un conocimiento cualificado de la situación. Se ha estado a punto de tener que recurrir al Ejército para garantizar la seguridad de los onubenses. Eso no tiene derecho a provocarlo nadie, por graves que sean sus razones

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