Habrá que cerrar la bolsa este año de penurias que se anuncia por tierra, mar y aire, peor de momento, hemos despedido al anterior con la crónica del despilfarro de la Diputación Provincial, dedicada a pagar todo lo pagable, incluida comidas que no son suyas y festorros de las asociaciones de vecinos “amigas”. No es posible que suis responsables no se percaten del escándalo que supone evidenciar que la crisis afecta a todo el mundo menos a los políticos, que se autorregulan sueldo y trabajo, además de disponer del dinero público para echarlo a perros donde mejor convenga. La Diputación, en especial, como órgano injustificable ya en un régimen autonómico, tendrá que cerrar la bolsa o asumir una crítica que pocas veces habrá estado tan justificada.

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