No me creo que en el sorteo de la Champions funcionen las bolas calientes para favorecer a unos y perjudicar a otros. Tampoco que esa trampa funcione en el reparto de “casos” delicados en la Audiencia Provincial. Pero aunque no haya brujas, parece que haberlas, haylas. Y si no ya me dirán cómo explicar que se encomiende la sentencia de los dos presidentes procesados a quien ha sido subordinado y promocionado por los dos, y a mayor abundamiento se ponga también en sus manos parciales el segundo “caso” de los ERE.

¡Vamos, que no me lo creo! Aunque me resulte evidente la impropiedad mostrada por ese magistrado incapaz de reconocer su sospechosa proximidad a los justiciables. Si el pueblo se escandaliza, de ese magistrado, más que de nadie, será toda la responsabilidad.

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