Los ‘delegatas’ de la Junta compiten desde hace algún tiempo en despropósitos injustificables pero han redescubierto el viejo truco de no decir ni pío ni aunque los cojan atracando un banco. ¿Y por qué habrían de decirlo si cuentan con las bendiciones del partido al que todo le deben y de la Administración que todo les consiente? Ha habido delegados condenados por ‘mobbing’ a los que ni les ha reñido, los ha habido “colocadores” a dedo de vástagos notables, y los hay de actualidad por habérseles descubierto pruebas de despilfarro injustificables o porque la propia Junta los haya acusado de “incumplimientos” financieros en la administración de lo público. ¿Y qué, insisto, cómo exigirles una responsabilidad que quienes deberían imponerle les disculpa? Las denuncias en un “régimen” son papel mojado. De sobra saben ellos que con dar la callada por respuesta es la mejor solución para ellos y para el partido.

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