Se podía haber ahorrado la presidenta de la Diputación ese burdo ejercicio partidista de defender al alcalde de Getafe y presidente de la FEMP que calificó a los votantes de derechas (diez millones de españoles, el 42 por ciento de su propio pueblo) de “topitos de los cojones”. Y más aún para atacar al PP por exigir que dimita como representante de todos los Ayuntamientos y Diputaciones españolas un sujeto que gasta esa mentalidad y ese vocabulario. Ya nos dirá la señora presidenta qué estaría diciendo ella misma –y con ella el Gobierno de la nación– si desde enfrente se tacha de “tonto de los cojones” a los votantes del PSOE. Pedir perdón no basta cuando la injuria es irreversible. Y a un alcalde, además, hay que exigirle un tacto del que, evidentemente, carece se “monterilla” procaz.

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