Una operación rutinaria efectuada en el marco de la red europea de electricidad –cortar la corriente de una línea de alta tensión para evitar riesgos a un buque turístico que viajaba por el río Ems—ha dejado a oscuras media Europa. Francia y Alemania, Austria, Bélgica, Italia, Croacia y, por supuesto, España, se vieron privadas de energía en el incidente más grave registrado desde 1970, no se sabe bien si como consecuencia de un fracaso del sistema o a causa de la súbita demanda de electricidad provocada por la caída del termómetro en Alemania, donde se registraron temperaturas por debajo de los 0 grados. Enseguida se han disparado las leyendas según las cuales podrían haberse perdido fortunas en materiales sensibles averiados por la descongelación y un ejército de viajeros de ascensor se habría visto atrapado, a pesar de la hora, como en un “remake” del célebre apagón de Nueva York que cuentan que arruinó a mucha gente mientras otra daba rienda suelta a sabe Dios qué escondidas fantasías ligando en los ascensores o procreando en sus lechos legítimos. Nunca se sabe toda la verdad tras estas movidas que, a mi modo de ver, lo que prueban es que estamos viviendo en un mundo progresivamente frágil o, lo que vendría a ser más o menos lo mismo, que viajamos a hombros de un goyesco gigante con los pies de barro. La globalización será muy buena para que nuestros tenderos hagan su agosto comprando ropa falsificada en el hormiguero chino o para que nuestros magnates ganen de calle la batalla a los síndicos con la amenaza de la deslocalización, pero poco a poco vamos teniendo evidencia de que encierra también sus problemas entre los que no es el menor un hecho sobre el que ha puesto el punto Romano Prodi: que no se puede colectivizar en serio una comunidad tan compleja sin una autoridad común. Si no voy a repetir lo del “efecto mariposa” será porque lo ha recitado ya hasta el sacristán, y no porque no me lo pida el cuerpo. La verdad, en todo caso, es que un tío corta un cable en Baviera y deja a oscuras Barbate. Díganme si no es para cuestionarse las ventajas del globo.
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Me ha interesado particularmente en el debate la idea de cierto ecologista que ve en el apagón la prueba irrefutable de que la energía es una cosa demasiado delicada como para entregarlas en manos privadas. O esa otra, planteada en Francia, que sugiere que el capitalismo del sector está creando, en efecto, gigantes con pies de barro a fuerza de elevar su estatura. Y uno no sabe, por descontado, si esta razón económica es correcta o no lo es, aunque el protagonismo de E.ON en esta batalla no deje de proporcionarnos argumento para esa novela. Lo que sí va teniendo claro es que tal vez el sueño de la expansión global acabe en pesadilla y que lo mismo que un día –una noche, para ser exactos—ensombrece a un continente, cualquiera sabe en qué circunstancias puede acabar haciendo saltar por los aires la feria entera. O bien, que al final no haya más remedio que erigir autoridades colosales, tal vez planetarias, para controlar adecuadamente el cotarro, lo que, sin duda, podrá beneficiar funcionalmente a un mundo que, sin darse cuenta apenas, anda poniéndose en manos de un cíclope a cuyo único ojo los peatones de la historia hemos de aparecer como borregos, que es lo suyo, y al que quién sabe si llegará el momento en que haya que pensar en cegar, en plan Ulises, con el astil incandescente. No tengo yo la sensación, desde luego, de que vaya a resultar fácil desmontar este mecano prodigioso. Sí la tengo, y cada día más vehemente, de que los grandes progresos que entraña globalizar la vida van a parar, mayormente, a unos cuantos bolsillos mientras dejan a la inmensa mayoría a dos velas y expuestos al apagón. Ahora podemos comprender todos que lo de la opa a Endesa no era tan sencillo. A veces no hay nada como la oscuridad para ver las cosas claras.

27 Comentarios

  1. La globalización no podrá detenerse, haya o no haya incidentes. Habla usted como si la situación proglobal no hubiera fallado nunca.

  2. Hoy J. Ortiz en su columna toca el mismo tema que JaGM. Y lo resume en que no se puede seguir entregando servicios que afectan a toda la comunidad en manos de las grandes multinacionales.
    ¡ Anda pídanle responsabilidades ! Si su único interés es el beneficio y el control económico de la sociedad!

    Aquí os lo cuelgo… http://www.javierortiz.net/

  3. Este asunto, como tantos otros, me lleva a mi convencimiento fatalista de que estamos en los novísimos o postrimerías de una civilización. Nuestro mundo ciertamente se sustenta sobre unos pies de barro, en el betún de Judea, resbaladizo y acaparador, que por otra parte hace que su cabeza se hunda cada vez más en la nube de gas invernadero que más pronto que tarde puede acarrear la hecatombe.

    No hacen falta -aunque bien es verdad que los hay- moritos fanáticos dispuestos a estrellar un jumbo contra el edificio de la ONU. Es bastante con la insensatez de una civilización (?) que en una autofagia desbocada se va aniquilando a sí misma.

    Me queda la esperanza -Epioptimist- de desaparecer no muy tarde de la faz del planeta y me va a dar lo mismo que suba el océano como que baje rayo aniquilador. Mientras tanto procuro hacer una higa cada vez que paso por una sucursal de banco, por una eléctrica o una gasolinera. Pobre y mezquino desdén a los representantes del poder del dinero. Pero a mí me da gustito.

  4. Hijo, dooooonnnnnJuaMoreno, que también lo dice aquí el jefe. Ya podía hacerlo al revés: escribir en e blog de Ortiz que don jaga descubre hoy ese pastel.

  5. Si se fueran a la cama temprano, como buenos madrugadores, no hubieran notado esos europeos el apagón, cuya clave es ésa

  6. (perdón)
    …misma en la que coinciden hoy nuestor amigo ja y don javierortiz. Consumimos demasiada energía, pagamos demasiado, oinverten demasiado poco, el Estado les cnsiente mucho y les subvenciona más… Así cualquiera. Este problema no es tal a poco que se conozcan las circunatncias en que se produce.

  7. En cualquier caso que me pleneéis el tema es tremendo, porque un apagón es bastante más de lo que sugiere a primera vista. Son los frigos que se viene abajo, efectivamente, los hospitales que se quedan en emergencia, la industria que se puede colgar, los transportes que… Este munco es el que tiene los pies de barro, este mundo maravilloso, yltracivilizado, ultraequipé y demás. Creo que éste es otro aviso que nos llega desde Arriba parav que tomemos nota.

  8. 19:35
    “si llegará el momento en que haya que pensar en cegar, en plan Ulises, con el astil incandescente.”
    No veo al Maestro de terrorista.
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    Personalmente, yo prefiero que mi suministro eléctrico dependa del globo alemán que del globo catalán por la sencilla razón de que cuando no haya suficiente energía se distribuirá con criterios de mercado mientras que si mi globo eléctrico es el catalán nos zurcirán al resto de España en beneficio de Catalunya.
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    En cuanto a la sugerencia de nuestro amable Pater tampoco está mal. Si dormimos 15 horas diarias ahorraremos mucha energía, no nos enteraremos de los apagones, cometeremos menos pecados, pero… ¿Que hacemos los insomnes?

  9. Ayer discrepaba pero hoy pienso que tiene nuestro anfitrión más razón que un santo. Como dice doña Epi estamos viviendo el crepúsculo de una era y esta nueva civilización que estamos creando avanza tambaleándose: los equilibrios antiguos se han roto, y los poderosos aprovechan para medrar y enriquecerse descaradamente. Habrá que forjar nuevos instrumentos y nuevas leyes para pararles los pies, pero entre tanto,mucha pobre gente se habrá muerto de asco y de desesperación. E
    Efectivamente, hay actividades como la salud, la energía, la educación, la justicia, que no deberían estar en manos privadas ni obedecer a la lógica del mercado. Tampoco creo que sea bueno que estén completamente en manos del estado, pero algo mixto se puede crear.
    También parece obvio que una autoridad común supranacional es necesaria, para coordinar y regular, como están tratando de hacerlo con los transportes aéreos ( proyecto Cesar) o se ha tratado de hacer con los transportes de crudo.

  10. Conforta a este carcamal marxistón ver que, al final del trayecto, los viajeros vuelven a otmar el tren de vuelta al origen: estas protestas contra la privatización de los servicios “estratégicos” (que repiten la intención expresada en la columna por jagm) dejan claro que no siempre es de fiar la Mano Invisible.

  11. 20:40
    El marxismo es estupendo, D. Rogelio, mientras no gobierne, claro. En cuanto gobierna, ya se ha visto, se acaban las libertades y el país se convierte en una propiedad de los amos del partido.

    El marxismo es necesario, a mi entender que no soy marxista, pero solo sirve o servía como garrote amenazante contra el capitalismo salvaje. Con la caída del muro se perdió su eficacia y así nos va.

    Doña Sicard, que tampoco parece marxista, tiene mucha razón.

  12. Las alusiones al marxismo, así sin más, frecuentes en jagm o, en este caso, a cargo de don Rogelio, no se refieren al régimen soviético ni a los de los “satélites”, sino a una doctrina, a una filosofía, a un métodom de interpretación de la realidad, a una hermenéutica en definitiva, que tiene en su haber una enorme cantidad de hallazgos cruciales en historia, en sociología, economía, psicología, antropología y un poco en toda la actividad del pensar. Las modas pasan, como los regímenes, y ahora np estamos en la de citar a Marx, como estuvimos durante un cuarto de siglo los de nuestra generación. Pero evitemos los pédulos y, sobre todo, las confusiones. Hay mucho aprovechable en la reflexión marxista y nada tiene esta que ver, contemplada desde hoy, no la barbarie de los diversos comunismos. Don Griyo, un poco de rigor, que usted suele ser discreto.

  13. Amén, estimado afrancesado. A mí no sólo me explicaron filosofía del derecho marxista (que eso podía tener sentido) sino que no faltó quien quiesiera explicar el Civil o el Penal desde la perspectiva marxiana, que es como solían decir los acedémicos afectados. Ya pasó. Pero lleva razón usted y la lleva jagm cuando insisten en esa diferencia culturalmente tan decisiva.

  14. No sé por qué voy a ser yo precisamente, con este nombre mío, quién curre hoy en el blog. Para black out, el nuestro, jefe. Yo no sé qué es lo que quiere la parroquia para participar.

  15. Pero ¿se quiere o no se quiere globalizar el mundo? ¿Ven como llevabábamos razón mi maestro Leibnitz y un servidor al`postular que, siendo jodidete, el que tenemos es el mejor de los mundos posibles? Lean la histora de “Cándido” en que me saca a pasear Voltaire para mayor detalle, pero no lo dejen para la noche porque puede llegar el apagón: el que hace un cesto hace ciento.

  16. Ese “algo mixto” nque reclama doña Sicard ya lo tenemos: es el liberalismo “si pero no” que practica lo mismo Rato que Solbes, que se aplica lo mismo por los conservatas (la “derecha extrema” que dice Zetapé) que por los “socialistas obreros”, y no me hagan reir porque tengo el labio roto.

  17. Mira que son ustedes plastas, los neocons/neolibs/neopoyas. No saben ni lo que quieren.
    Un musulmán español.

  18. El tonto del Moro´no debe sabwer lo que es una apagón, viniendo como viene de la tienda y el candilillo. Dé gracias al Priemer Mundo, craitura, que ser agradecido es ser bien nacido.

  19. No sé si será tonto pero, desde luego, no va bien en ortografía. Vean esa y griega que le mete a “neopoyas”, el pobre. Alguien recordaba hoy a Carande cuando dijo que “nos hace falta más escuela”.

  20. Recuerdo el apagón de esta ciudad de locos, y puedo asegurarles que npo exageraron los exagerados: fue un bcaos total, sólo superado por la catástrofe del 11-S. Entonces comprendimos muchos lo del gigante con pies de barro. Y algunos no hemos vuelto a viajar tranquilos en ascensor. Llevan razón: hay sectores que deben permanecer alejados de las manos privadas. Más claro: hay sectores de actividad que no deben ser privatizados jamás. Lo que pasa es que si aceptamos la lista que da doña Sicard y le añadimos unos cuantos más, estamos donde estábamos.

  21. 22:20
    Creo que Miller centra el tema, justo donde lo había puesto el anfitrión. El apagón no tendrá más eco porque lo apagarán (el eco) los poderes mediáticos, que no son distintos de los demás. Pero ha sido un serio aviso. Jagm dice que es el peor desde el 70. Yo no recuerdo qu eocurrió entonces, pero doy por cierto el dato, viniendo de él y saco la conclusión de que su gravedad ha debido de ser mucho mayor de lo que se nos ha vendido.

  22. Nadie ha hablado de monopolio, y es raro, porque entiendo que lo que ocurre en ese sector mimado es que lleva una loca carrera de eliminación de la competencia que no resulta compatible con el servicio idóneo. No olvoden el rollo de la opa Endesa, aún pendiente: si un Gobierno como el de ZP se la juega a muerte se enfrenta con Europa por defender los intereses de una empresa, imaginemos cómo será el poder de esa empresa.

  23. Todos los veranos anuncia la Junta que va a obligar a las eléctricas a garantizar (juas, juas, juas) el suministro a ese fabuloso consumidor que es la aglomeración de la Costa andaluza desde julio a septiembre. Y ni un duro de inversión: aumenta la demanda, aumenta la facturaicón, pero ni un duro en infraestructuras. ¿Ustedes creen que lo que ha ocurridom en Alemania es distinto a lo que ocure en mi pueblo?

  24. 22:45
    Me someto al mejor criterio del blog (cada blog tiene un “espíritu”, algo como una entidad a lo Durkheim, distinta y superioa a la suma de sus miembros) en casi todo lo dicho hoy. Hace mucho que temo un apagó y también soy de los que suben y bajan el ascensor con el móvil dispuesto, por si acaso. Pero no se trata sólo del ascensor, como es obvio, sino de que hemos hecho una sociedad complejísima y sumamente dependiente de la energía, algo escaso y, en consecuencia caro, lo que quiere decir tambien que objetivo de los explotadores. Seguro que Berlusconi tiene un grupo electrógeno en su fincón, como lo tienen todos de teniente para arriba. No olviden esta circunstancia porque tiene su importancia, con perdón por el pareado.

  25. Lo siento D. Griyo, pero sus conclusiones sobre los catalanes hacen de catalizador en mis oídos, sobre la necesidad de separar las relaciones de dependencia energética entre ambos territorios.

    Cada vez que algunos se expresan sobre Cataluña, aumenta la constatación de aquello de “además de burros apaleados”.

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