C’S, o sea Ciudadanos, funciona como una bisagra pero bien engrasada aunque de momento se ignore con qué grasa. Lo que perece seguro es que su pacto con la Junta de doña Susana va mucho más allá de la investidura, pues funciona como un acuerdo “para todo”. Lo van a ver ahora, cuando impida que se celebre un pleno extra sobre el gran problema sanitario descubierto por las “mareas blancas”, como antes impidiera tantas otras acciones regeneracionistas en el Parlamento. ¿No dice su virrey andaluz, Juan Marín, que “Hoy por hoy seríamos mucho más determinantes en una formación del Gobierno andaluz”? Pues ahí lo tienen ya, como dicen en Cádiz: el ansia de poder de C’S –aquí y en Madrid– huele a la legua. No se explica de otra forma su papel en Andalucía.

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