El ministro de Justicia estuvo en Sevilla para inaugurar –¡para 2010!—un nuevo registro judicial que permita a los jueces controlar a los delincuentes. Ha hecho falta el espeluznante “caso Mari Luz” y lo que ha venido detrás, para que el Ministerio y la Junta se decidan a crear un elemento tan imprescindible, que el ministro cazador –provocando un sonoro disgusto en los magistrados– inauguró desde sede burocrática con tal de no pisar el terreno de unos Juzgados manga por hombro. Luego explicó con altanera suficiencia que si había participado en la impresentable montería fue para colaborar con los ganaderos en el descaste, ya ven que sandez. Es triste pensar que ese ministro deplorable sea el que necesita un ‘régimen’ para mantenerse seguro.

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