No sería tolerable que al actor Banderas se le exigiera municipalmente más que a otro ciudadano; tampoco que se mueva Roma con Santiago y se desgañiten los ‘medios’ en busca y procura de un “indulto” en su favor ante la sentencia del TSJA que ordena la demolición, por razón de su ilegalidad, de su chalé marbellí. Es verdad que no es la primera orden de demolición del TSJA que se pasa por el arco un propietario (ahí está el caso de Montenmedio, tan vinculado al expresidente González) pero esa razón debería servir de acicate y no de lo contrario a una Justicia que, en los últimos tiempos, consiente con cierta frecuencia que no se ejecuten sus sentencias contra personajes con peso político o social. Banderas debe acatar esa orden y se acabó, aunque ciertamente bien podría alegar, aunque fuera como recurso al pataleo –y pensando en Antena 3, Blázquez, Atuxa y algún otro– la antigua exigencia de todos o ninguno.

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