No parece que las llamadas “mareas blancas” contra la política sanitaria andaluza prosperen sino todo lo contrario. El último indicio ha sido el hecho de que el Sindicato Médico no se les haya unido en las recientes manifestaciones. Pero el “Gobierno del cambio” debe por lo menos explicarle al ciudadano impaciente que sus buenos propósitos se están viendo seriamente obstaculizados por la herencia recibida, al parecer mucho más grave de lo previsto desde la oposición. De que se han hecho ya repetidos e inequívocos gestos, no cabe duda.  Pero la Junta debe entender, sin embargo, que ese “cambio” sanitario tan larga y angustiosamente reclamado por la sociedad ha de ser la piedra de toque de un mandato en el que, por compleja que sea aquella herencia, urge reformar muchas cosas.

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