Si ayer nos ocupaba la venta de Ayuntamientos huelvanos entre bucaneros consentidos, hoy es obligado referirse al mangazo perpetrado entre unos desahogados, algún alcalde y quién sabe quien más desde un consorcio de la Sierra Sur sevillana, siempre a la sombra protectora del PSOE. Los tíos, con un par, enterraban la basura que debían procesar en una balsa gigante excavada en medio de un olivar, con el resultado de que –siempre según la Guardia Civil– se agenciaron ¡treinta fincas en dos años! ¿Reacción del partido? Ninguna: aquí no ha pasado nada. Cada “caso”, como puede verse, es peor que el precedente. Lo único que permanece inmune es la clamorosa impunidad de los mandamases.

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