La irresistible ascensión de la ministra María Jesús Montero se debe, cómo dudarlo, a esa capacidad inigualable que siempre tuvo para agarrar la fregona lo mismo que para enarbolar la escoba. De azote autonómico del Gobierno Rajoy ha pasado, sin solución de continuidad, a lacaya jacobina del sanchismo, en el mayor ejercicio de irresponsable cinismo que se recuerda. Su última hazaña ha consistido en hacer nuevos méritos recortando unos miles de millones a los mismos andaluces que le sirvieron de escabel para saltar a Madrid. No se le conocen mejores prendas políticas que esa ceguera mutante pero ya me dirán para que las necesitaría una “experta” infusa que conoce por experiencia las ventajas de servir al mejor postor.

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