Si se confirma la designación de Barrero como secretario general del Grupo Socialista en el Congreso (no confundir con el portavoz, a quien estaría supeditado) la verdad es que pinta mal la nueva legislatura ya que su labor en Huelva ha hecho del PSOE onubense uno de los más agresivos y crispadotes de España. Claro que la gente cambia y que el hábito hace al monje más de lo que se dice, pero en todo caso, habrá que pensar también en Huelva, donde su ausencia (aunque es verdad que él ya dilataba al máximo su estancia en Madrid) habrá de ser sustituida, presumiblemente en virtud del famoso principio de Peter, aquel que dice que toda situación, por mala que sea, es empeorable. Barrero recoge el premio a sus resultados provinciales a pesar de reiterado fracaso en el principal objetivo, que desde hace cuatro legislaturas es la alcaldía de la capital. Confiemos en que la suplencia, siquiera por una vez, desmienta a ese principio pesimista.

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