La ruptura de Podemos en Andalucía se ha concelebrado sin romper la baraja. Hay tarta para todos, por lo visto, y en consecuencia los hasta ayer unidísimos se van cada uno por su lado sin deshacer su abrazo mediático. En teoría los “anticapitalistas” rechazan un Gobierno encharcado en la ciénaga post-socialdemócrata, cosa que se veía venir desde que escuchamos a esta lideresa local  y a su cónyuge largar sin disimulo del chalé que el líder supremo y su señora se compraran en Guadarrama. Y la solución ha sido el rancho aparte. Esta situación no sería traducible en el lenguaje clásico de la Izquierda, pero eso importa poco a quienes saben que dejando intacta la baraja se mantendrán enganchados a la nómina pública. Luego, el tiempo dirá. O a lo mejor, no dice nada.

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