La última de ‘El Solitario’ ha sido declararse anarquista y reclamar el estatus de ‘bandido generoso’, doble gesto seguramente ingenuo, pero que encaja en la mitología rebelde que tradicionalmente ha sombreado el perfil de nuestros legendarios “out-siders”. Pretende ese tipo estrambótico que sus fechorías como brutal atracador sean contempladas a la luz velada del mito bandolero que convirtió al delincuente en rebelde en el marco floclórico de la vieja comunidad campesina, sin renunciar a las dos ideas clave de la ideología del bandido, a saber, el argumento de que actuaba sin salirse de su cultura de la ‘honra’, y el reconocido sofisma de que sus expolios no tenían otro fin que “la rebaja de caudales”, esto es, la corrección por la fuerza de las injusticias que desnivelan la vida, en beneficio de los estamentos inferiores de la sociedad. Casi al mismo tiempo era detenido en Alcaudete un ingenuo misántropo que, atenido al modelo del bandido troglodita, vivía refugiado en sus escondidas cuevas para robar de noche en las cortijadas, al amparo de las sombras, víveres  con que sobrevivir en soledad y alguna tele alimentada con baterías para redondear la paradoja y contemplar de lejos el mundo rechazado. Los mitos populares no desaparecen nunca del todo, sino que mantienen su esencia encapsulada en el subconsciente colectivo para escapar a la menor ocasión y renovar una leyenda que han conocido prácticamente todas las comunidades humanas desde que hay memoria. Tienen, sin embargo, su ‘tempo’, su clima histórico, fuera del cual se marchitan o, simplemente, quedan reducidos a su propia caricatura, ominosa como en el primero de nuestros ejemplos, triste, casi enternecedora, en el segundo de ellos, pero en ambos, anacrónica y, en consecuencia, inútil. No hay quien atraque el AVE en Sierra Morena ni quien deposite su esperanza en un malhechor de mayor o menor cuantía. Yo mismo estudié alguna vez cómo el bandolerismo romántico degenera hasta disolverse en al ácido irresistible de la modernidad.

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El bandidismo lo que se dice bandidismo no funciona hoy a caballo, perdido en el laberinto protector de las brañas serranas, ni sus héroes gastan trabuco y catite. La especie postmoderna del atraco funciona entre el blanqueo de dinero, la quiebra fraudulenta y el agio sistemático, es decir, dentro del Estado cuando no con su complicidad y entre los pliegues innúmeros de una ley que lleva incorporada la trampa. Ese ‘Solitario’ es un pringao y el pobre bandidito cordobés es un alma cándida, sin duda, si los comparamos con los escualos que cotizan buceando en la pecera de la Bolsa y, en lugar de socorrer viudas, sepultan miles de familias bajo sus enormes ruinas de papel mojado, o con los propios facinerosos que cabalgan sobre sus opas cuando no se acogen a sagrado bajo el propio Poder. Hoy el bandido viste en ‘prêt-à-porter’, cabalga de notaría en notaría y luce deudas, muy superiores a sus activos, inimaginables para aquellos artesanos del asalto o para estos majaretas, malvados o inofensivos, que tratan de revivir la imagen fósil del rebelde primitivo, como le llamaba Hosbawn. Por lo demás, nadie sabe dónde está el botín de Marbella, ni el de Estepona, ni el de Martinsa ni, por supuesto, el de Filesa, como no sabremos, probablemente, en qué paraísos se ocultan los que esta crisis acabará descubriendo bruscamente entre las enaguas de la banca y los miriñaques de la política. El anacronismo es un mal terminal, y el pegote del ‘Pocero’ compitiendo con el Rey de yate a yate, en nada se parece al ‘rumbo’ con que los míticos bandidos deslumbraban a los pardales irrumpiendo en sus bautizos y apadrinando sus zagales. Hoy el bandido no es generoso sino rapaz y no vivaquea en la sierra sino en los clubs financieros. Cuestión de modelos. Todos sabemos que las madres españolas querían en los buenos tiempos que sus hijos se parecieran lo más posible a Mario Conde.

9 Comentarios

  1. (Otra vez el socrático pegote de que soy su amigo pero más de la verdad y tal. Señor Anfitrión, mi afición a las hojaldrinas –pernicioso su abuso, afirmo, que son hipercolesterolémicas- me hacen conocer muy bien esa zona navideña que no es Estepa: Rute, Alcaudete. Jaenera, que no cordobesa).

    Verdaderamente ese ‘Solitario’ no es un pringao sino un mamón insoportable que tenía continuas broncas con el vecindario y que si poseía el arsenal que poseía, estaba dispuesto a usarlo, como así se vio. En su ociosa vida había tragado tal cantidad de pelis ‘de acción’, -¿no te jode como las llaman para que se las traguen nuestros infantes?- que también su imaginación le había provisto de ingenua coartada.

    Martinsa-Fadesa tiene unos enormes activos ilíquidos (no invento el palabro, que lo he leído), tales que solares, convenios y licencias que no le sirven para nada porque nadie los quiere, y un pasivo que le achucha para que suelte la pasta. No mezclar con rocas y cachulis, cuyo guante sucio era pura corrupción o con el tío del barco grande que es un cateto jarto de migas, que engordó el ojo antes que la calabaza. Lo de Marito era harina de otro saco: cuando dio el pelotazo de Antibióticos con su amigo Juanito Frenadol, aprendió de qué se alimentan los tiburones. Hasta que se lo comió a él una manada de ellos.

    O sea que es variopinta la fauna que vive de lo que otros se tienen que currar. Siempre tengo presente el dicho famoso: ‘El vivo vive del tonto y el tonto de su trabajo’.

    Besos para todos y uno especial para mi doña Sicard. (¿Seremos hoy, una vez más, dos que cabalgan juntas?. Y solas.

  2. Me da cierta nostalgia ver a doña Passiflora, con su rodete y todo, arrellanada enm el butación del Casino, sin nadie con quien pegar la hebra, pero insisti en que el calor es determinante en estas fechas y hay que respetar el ocio de los demás. Bonito el tema de hoy, eso sí es cierto, y tratado otras veces por don ja, que es experto en él. Y veo bajo sus palabras la distinción entre loa afandores románticos y los que hoy nos saquean el tesoro público y los privados. Con los románticos que creo que hay aquí, me extraña tanto silencio.

  3. De acuerdo con lo del anacronismo de estos bandidos de película (muy bonito lo suyo, doña Passi). y el retrato (fotomatón) que nos hace de los tiburrones actuales al compararlos con los “pringaos”. En cuanto al pobre de Alcaudete, me ha parecido que ja comparte con mucha gente unn sentimiento de piedad por su situación.

  4. (Lejos de la patria, en el Adriatico).
    Bien visto “su” antiguo tema, amigo ja, y mejor todavía su zarpazo a los ganapanes/tiburones, elegantes o “jartos de miga”, como quiere doña Passiflora. A la vuelta puede que me anime a contarles algunas cosas que ando viendo por estos lejanos pagos martirizados…

  5. No es del todo correcta, simpática Passiflora, su teoría sobre los Martinsa. La pregunta es ¿dónde está el casi billón de pesetas que figura en el pasivo de esa sociedad? ¿No les parece?

  6. Hoy los bandidos pisan moqueta no serranías y van en BMW no en jacas cuatralbas. Me ha encantado el asunto de jagm.

  7. Creo que el de Alcaudete es un enfermo más o menos consciente de su anomalía, mientras que el Solitario, personaje despreciable, no sabe que lo es y se imagina que su locura es genialidad. De acuerdo, sea cual sea el enfoque, conque toda forma de bandidosmo resulta anacrónica frente a la nueva tipología del afanador.

  8. Qué voy a añadir a la columna y comentarios tan acertados! Me limito hoy a pasar por el Casino en busca de mi resfresco. ¡Salud!

  9. El anfitrión sigue otra año más con sus “Charlas”, ahora en Punta Umbría. Ha tratado ya de la crisis (el sábado pasado) y mañana presentará a un neurofisiólogo de esos que tanto le gustan para hablar de los lenguajes del cerebro. Este tío no descansa ni dormido.

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