Poco éxito, más bien ninguno, el de la convocatoria de los sindicatos para concelebrar el 1º de mayo: descontados los manifestantes en nómina, cuatro gatos. Muchos indicios a apuntan al final de una era en que el mito de la representación obrera ha podido funcionar, mal que bien, antes de que unos y otros decidieran la liquidación práctica del movimiento de los trabajadores. ¿Cómo confiar en unos sindicatos profesionalizados, ayunos de militancia, subvencionados a manos llenas por el Poder y alineados con la patronal a la hora de poner la mano? Esas banderas y pancartas del sábado no significan ya casi nada, aparte de que mantengan a mucha gente y de que el Poder esté encantado con ellas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.