Todos quieren ser abanderados en este desfile disparatado. Desde el PSOE andaluz afean al presidente del “Gobierno del cambio” que distinga a Escuredo para arrebatarle el morrión andalucista con la copla de fondo de Lauren Postigo. Y lo mismo las izquierdas desunidas que ven en ese recurso un aliciente electoral. Pero, oigan, ¿nadie se acuerda ya de lo que pasó de verdad? Pues parece que no, y lo demuestra el denso olvido que invisibiliza a Rojas-Marcos que fue –lo reconoció hasta Guerra alguna vez—quien forzó la vía autonómica con lo que, los mismos que hoy lo ningunean, ajenos todos ellos a la idea autonómista, calificaron de “traición” a Andalucía. La Historia es así de embustera por lo menos desde que Santiago Matamoros se apareció a “los nuestros” allá en Clavijo.

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