¡Qué frío tan grande! Ni librarnos de la nevada del siglo nos permite confortarnos mirando a nuestro alrededor. Cómo andará la política andaluza, que doña Susana va por ahí amenazando al personal y el alcalde Pacheco, ¿se acuerdan?, resucita tras sus prisiones para mostrarse podemita de vocación y dejar entrever, de paso, su inconcebible vuelta a la vida pública, mientras suspira confiando en que el posible indulto a los golpistas catalanes –a los que el califica, “a lo más” de desobedientes– le traiga a él su pedrea. La mujer de Lot nunca muere, está visto, y ni siquiera se percata de que difícilmente encaja el pasado en el futuro. Andalucía tiene pendiente desde siempre la fragua de un liderato ajeno a la mediocridad.

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