Parece que el “Gobierno del cambio” se las trae tiesas con el de la nación a causa del desaprensivo embargo de las mascarillas jiennenses, que el ministro-cuota de Sanidad, el filósofo Illa, mandó perpetrar para llevárselas a Madrid con el argumento de la gravedad de la situación capitalina. “Desnudar a un santo para vestir a otro”, llamaba a eso el refranero, pero en este caso ni siquiera se han tenido en cuenta las hechuras del santo andaluz al que, más tarde o más temprano, acabará llegándole la plaga. Con Cataluña han hecho algo parecido aunque sin osar mandarles el Ejército, no sea que se amosquen en exceso los socios que sostienen el sanchismo. Una vez más, lo de siempre: la Junta, eso sí, hace lo propio pronunciándose con firmeza frente a la chapucería oportunista de un Gobierno sin rumbo.

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