Un comunicado del mismísimo director de la CIA, León Panneta, suscrito por algún eminente profesor de Princenton, acaba de denunciar alto y fuerte al mundo el error progresivo de los americanos que supone encerrarse en sí mismos y plantear su existencia olímpicamente de espaldas a los demás pueblos de la Tierra. Alertan estas voces sobre el riesgo de que ese retraimiento provoque irreparables perjuicios a un país hegemónico que anda cada día menos ocupado en aprender una segunda lengua desde el convencimiento absoluto de que con la que tiene, con la propia, le basta y le sobra, como koiné o lengua franca, para circular libremente por todo el planeta, un poco en línea con la conocida broma de que hizo popular el novelista Pierre Daninos, y que venía a decir que el privilegio del inglés de a pie y, en consecuencia, de su primo norteamericano, consistía básicamente en el hecho de desconocer cualquier otro idioma y, en caso de conocerlo, procurar que no se le notase. Pero nótese que la requisitoria del jefe del espionaje no apunta a conveniencia cultural alguna sino a motivos estrictamente socioeconómicos, cosa que no extrañará al lector del Rousseau del “Origen de las lenguas” si recuerda su idea de que la única razón del habla es la necesidad: si los hombres no hubieran tenido necesidades físicas nunca habrían pasado del lenguaje del gesto a la lengua hablada. Las lenguas vivas extranjeras, según los denunciantes del caso, son un filón benéfico y no sólo un adorno prescindible de la personalidad, y en el caso de los yanquis –lo acaba de decir el director de la CIA, repito—el aprendizaje del español y el francés debe constituir un utilísimo recurso para renunciar al aislamiento y abrirse a los otros. No se concibe un Imperio mudo cuyos legionarios, como los soldados liberadores de la Francia ocupada, alardearan de no traspasar en su vocabulario las bardas elementales del “Je t’aime” y el “ménage à trois”.

El siglo XXI será el siglo bilingüe incluso en los EEUU y en España, por más que las inercias respectivas trabajen en sentido contrario, lo que quiere decir que la Humanidad se abre y agranda su horizonte psíquico, como si el marco del viejo universo monolingüe (etnocentrista, nacionalista, etc.) se le hubiera quedado estrecho y no garantizara ya su supervivencia. Y el inglés, en efecto, dominará este tiempo como el griego el latín o incluso el español, dominaron otros ya lejanos. Lo que quiere decir que no es posible seguir considerando su aprendizaje como tal asignatura sino que habrá que implementarlo (y ya tienen ahí un exitoso anglicismo) simplemente para conservar lo nuestro.

6 Comentarios

  1. El bilingüismo de aquí, el único que funciona, es el catalán-español, que ahora se va a cambiar en catalán-inglés. En los EEUnidos recomiendan estudiar español y ben España se le sustituye.

  2. Un ejemplo curioso. Nosostros aquí destruyendo mientras otros se esfuerzan por conservar lo que es nuestro. ¿Tendremos que acabar yendo a USA para aprender español? Es una broma que tal vez no lo sea tanto.

  3. Por eso, admirado sociólogo, Pepe Griñán, al que Vd. le da siempre que puede consejos sabios , ha establecido como segunda lengua en Andalucía el portugués, y recién ha propuesto el aprendizaje del árabe (sugiero que sea el que habla en Egipto), y estoy seguro que en su mente le rondará la idea de no menospreciar el aprendizaje del chino mandarín,con gran visión de futuro, yo diría que de presente, como debe corresponder a un buen dirigente, a un servidor de Andalucía y del Estado.

  4. Por lo que he leido, por aqui hay cada dia mas liceos que proponen el mandarin como tercera lengua o como lengua opcional…lo cual me parece estupendo. En cuanto al francés el nivel de nuestra lengua es bajisimo y va bajando cada dia mas…. (ver informe Pisa, del que don Jose Antonio hablaba hace uno dias)
    Un beso a todos.

  5. Está bien que la CIA se dedique ahora a estas materias, siempre será mejor esa que otras tareas. El esimismamiento de los norteamericanos va auqmnetando a medida que el mundo se inclina más bajo el inglés. Los franceses y los alemanes han luchado y siguen luchando por defeder su lengua a través de la enseñanza en el extranjero. Los españoles andamos mponiéndonos multas unos a otros por hablar español entren nosotros mismos y también en este punto le debemos mucho a ZP, ese gran ingenio de nuestro tiempo.

  6. Los americanos no se cierran, es que son ensimismados, dicho sea en sentido literal. Aquí no existe lo que desde aquí no s eve, ni se habla otra lengua que la que aquí se escucha. Es quizá el gran pecado de los EEUU, un gran país que, a pesar de su enorme contribución a los discutibles equilibrios internacionales y al margen de sus barbaridades, parece ausente a todo lo que no sea su propio latido cordial. Algo que se comprueba en su vida cotidiana, en su prensa, en su literatura (hoy menos afortunada que antes), y en general en todas sus actitudes.

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