¿Duplicaremos el número de contagios durante este fin de semana como ocurrió con el pasado? El ciudadano, el que se asa disciplinado bajo su mascarilla y no se suma a juergas y botellonas, se pregunta perplejo cuál sea la razón de que la Junta no se plante de una vez ante los insensatos y disponga las medidas adecuadas para impedirles extender la pandemia. ¿Miedo escénico, razones de imagen? Lo mismo da, porque lo único razonable es no equivocarse por segunda vez como en su día se equivocó el Gobierno nacional al darle cuerda a esa cometa. Es fuerte, qué duda cabe, limitar el derecho a la libre circulación pero andarse con milongas mientras de manera caprichosa se expone a riesgo tan grave a la comunidad resulta sencillamente absurdo además de irresponsable. ¿Por qué un peatón sin mascarilla ha de ser multado mientras se cierran los ojos frente a esa lesiva temeridad que los cursis llaman “ocio nocturno?

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