La crónica autonómica demuestra que, con autogobierno lo mismo que sin él, en la política andaluza quien ha mandado siempre ha sido Madrid: Madrid puso en el sillón y echó por la ventana a los dos primeros Presidentes de la autonomía, y Madrid impone ahora al susanato, como heredera “in pectore” del cortijo, a una paracaidista que releve a doña Susana. Nunca dí credito a un “histórico” que atribuía al viejo guerrismo el exabrupto que proclamaba “¡A las bases, que les vayan dando!”, pero la verdad es que, al paso que va la burra, podríamos terminar dándolo por cierto. Total, una ruina, si se considera que, sumada esta crisis terminal del PSOE a la que afecta al PP, nuestra lastimada región corre el riesgo cierto de quedar en manos del extremismo aventurero al que abrió paso la crisis económica. Seguiremos tutelados, pues, aunque eso no constituye ninguna novedad para nosotros.

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