Salud obligatoria

Avisan desde el hospital de que la atención médica ha de centrarse en el dichoso coronavirus. Lo demás –“la cirugía menor, el crónico o el dolor de rodillas de la maría de turno…”, dice, castizo y  sin agotar el repertorio, un galeno—, “me da igual”. Imaginen la tragedia: sólo los pandémicos podrían ser atendidos debido…

Panes y peces

Panes y peces nos prometen desde el “Gobierno del cambio” dos de sus principales paladines. El titular de Hacienda, que tiene más que probada su diligencia y buen hacer, promete sin miedo sostener el gasto social aunque extremando el control y, al tiempo, mantener el compromiso de bajar los impuestos para estimular la exhausta economía.…

Suspensos

No quiere el consejero de Educación, con toda la razón del mundo, aceptar que el (des)Gobierno encasquete desde Madrid a la autonomía la responsabilidad de establecer el número de suspensos con que el alumno malo o menos malo escale curso como si fuera bueno. Y lleva razón, sobre todo, porque esa providencia de la pértiga…

Gato sin uñas

El Defensor del Pueblo –ese capricho del vice Marín—ha declarado contundente, a la pregunta de si tenía noticias del “triaje” que, en las residencias de ancianos, negó a los asilados una asistencia hospitalaria intensiva; que “no tenía un solo dato que apunte” a esa impía práctica discriminatoria, razón por la que ni siquiera habría investigado…

Ver y oir

Quizá la aportación más visible de la pandemia sea el descubrimiento de la asistencia telefónica. El paciente, presunto o convicto, ha de conformarse con escuchar –sin ver– al médico que, a distancia, habrá de adoptar sus medidas. Lejos queda aquella “relación médico-enfermo”, tan cercana y reconfortante, que propuso en su día Laín Entralgo, y ese…

Un plan secreto

Resulta difícil negar que este Gobierno frentepopulista ha de bregar con pesadas cargas. La pandemia –ya se confirman los 50.000 muertos con los que Vox hacía reír a Sánchez–, el naufragio económico y el desbarajuste político actuando al mismo tiempo bastarían para desanimar al más bragado. Pero nada puede dar razón del deplorable espectáculo de…