No passsó nada

Me presta Burgos ese hallazgo suyo que caracteriza mejor que nada nuestra situación política. Y lo acepto para titular el carpetazo parlamentario que excluye toda responsabilidad política del caso de los fondos de Formación como antes lo hiciera del enredo de los ERE. Aquí “no passsado nada”, una vez más, gracias a la cuidadosa tutela que de la Comisión investigadora ha hecho Ciudadanos y de la ingenua (¿) decisión maximalista de Podemos de abstenerse en la votación final por no haberse incluido entre los presuntos a la propia Susana Díaz. El “régimen” del PSOE se ha beneficiado de muletas tan distintas como la del PA, la de IU y ahora la de Ciudadanos. La que le faltaba era la de Podemos.

La sanidad por dentro

Ayer daba a conocer ABC las cifras del gasto que la Junta hace en “fundaciones” sanitarias, esto es, en otra vía paralela de nuestra Administración duplicada. El hecho de que en ellas figuren 2.240 contratados apunta, sin duda, a la vieja estrategia clientelar de una gestión autonómica que ante todo busca el rédito electoral del partido gobernante. Pero, además, cuenta el papel intermediario que esas “empresas” junteras, por completo al margen del control de la Intervención, como lo demostraría el dato, negado por la Junta, las relaciones de alguna de ellas frente a los laboratorios suministradores de nuestros fármacos. Ahí tiene la leal Oposición –con permiso de Ciudadanos—un tema que no debía ser siquiera aplazable.

La otra crisis

A Andalucía se le ha añadido una crisis política a la económica al verse entre un PSOE partido por gala en tres y un PP en el que también se perciben aires de fronda. ¡Las ambiciones políticas por encima del interés general! Y encima, Ciudadanos amagando con romper el “pacto de estabilidad” y echar a su socia a los leones por no cumplir los compromisos adquiridos. Nuestros partidos vuelven a jugarse a los dados los intereses acuciantes de esta afligida región, siempre con la muletilla de la “renovación” en la boca. ¿Qué ocurriría en el supuesto, nada inverosímil, de unas elecciones anticipadas? Se lo pregunté antier a un manifestante contra el impuesto de sucesiones y me contestó: “Pues nada hombre, nada. Aquí nunca pasa nada…”.

“Fumata Bianca”

Se desveló, al fin, el secreto a voces: la presidente de la Junta andaluza aspira a ser jefa política de su partido y, eventualmente, presidente de las Españas. ¿No serán esas demasiadas cuerdas para un solo violín? Ayer, al tiempo que se conocía tan magna nueva, llegaba desde Huelva el griterío en demanda de una sanidad mejor y desde Granada la protesta por su aislamiento ferroviario, por no hablar del callejón sin salida en que la Junta –mientras Susana Díaz se dedica a hacer carrera política—ha metido a la imprescindible educación concertada. Desde la tronera del Director de este periódico se ponía seriamente en duda la conveniencia de esta doble dedicación. Desde esta humilde almena se divisa el mismo panorama.

Guardar la ropa

La presidenta Díaz ha invitado a la fiesta de los 36 años de autonomía a los ex-Presidentes Escuredo y  Borbolla. De Chaves y de Griñán no ha querido saber nada, por lo visto, aunque entre ambos hayan gobernado esta taifa más que los otros dos. Es una precaución comprensible, ya que el juicio de los dos excluidos es inminente, pero contrasta, ciertamente, con las ambiguas posturas procesales de la Junta. Y permítanme una malicia: doña Susana quiere alejar de sí el fantasmón del gran fraude de los ERE al que, sin embargo, ella, bien mirados los calendarios, quizá no es del todo ajena. La lealtad en política es una virtud por completo prescindible. No tienen más que ver cómo se ningunea a quienes hasta antier fueron los jefes intocables.