Cuentas y cuentos

Llamativa la obsesión por hacer méritos del segundón del PSOE en el Ayuntamiento de la capital, Francisco Baluffo, y escandaloso el retruco de decir que el alcalde se ha subido el sueldo en plena crisis después de enero. Infórmense bien, porque eso –que de ser realidad sería, en efecto, un escándalo– no es cierto. Y…

Cabeza de mujer

Contaba aquel conversador inigualable que fue Ricardo Gullón que Juan Ramón conservó siempre un tremendo horror por la figura de la serpiente con cabeza de mujer que suele aparecer en las representaciones pictóricas de la primera tentación, en no pocas ocasiones con una escalofriante cabellera. Había dos mujeres, pues, en el momento de esa tentación…

Gozo en un pozo

Media hora le ha durado a Chaves el tirón autonomista y su proyecto de expedientar al ministro furtivo. Ha sonado la corneta de Madrid y Chaves ha girado sobre sí mismo reclamando nada menos que la unidad cinegética de España, es decir, la devolución al Estado de las competencias de caza por parte de las…

El bla bla bla de Chaves

Chaves aleccionó antier a los empresarios. Les dijo que de todo se sale, al fin y al cabo, y que él los iba a ayudar una barbaridad. Y luego les recomendó –ya lanzado retórica abajo—todos los tópicos del mundo como receta para la salvación: “seguir apostando por innovar, echar mano de las I+D+I a la…

El grado cero

El presidente del gobierno italiano, Silvio Berlusconi, ha explicado que su canallesco comentario sobre los “vuelos de la muerte” practicados por la dictadura militar argentina no implicaba más que una ironía que es preciso aceptar en el discurso político. Nadie lo ha entendido así, afortunadamente, en el resto del mundo, quizá porque cualquier broma sobre…

El ministro furtivo

¿Ven cómo habríamos de tocar fondo, por lo menos lógico? Ahí tienen a la Junta de Andalucía expedientando a un ministro de Justicia, al poder autonómico sancionando eventualmente a un miembro del Gobierno, y no a uno cualquiera sino al responsable de que la vida marche derecha y no torcida. Hay que encomiar la determinación…