Unos contables chinos han descubierto en los sótanos del Hong Kong & Shanghai Bankimg un alijo de nueve toneladas de oro en lingotes propiedad (es un decir) de don Augusto Pinochet, el patriota chileno, alijo cuyo valor se estima provisionalmente en unos 160 millones de dólares, que habrá que sumar al de los depósitos auríferos que el general tenía en el neoyorkino Banco Rigss. El oro, no falla. A un socialista que daba lecciones mediterráneas de progreso moral, como Bettino Craxi, también le descubrieron apilados en la cámara acorazada de un banco suizo su buen montón de oro en barras, que es, por lo visto y como sabemos desde la más remota antigüedad, el último o tal vez el primer objetivo de todo patriota tiránico. Ahora vuelve a hablarse en España del “oro de Moscú” que el rehabilitado Negrín habría hecho enviar a la Rusia de Stalin, dicen unos que para saldar la deuda bélica y otros que para ponerlo a salvo de la rapacidad fascista, pero que en la segunda mitad de los felices 70 mi amigo Ángel Viñas rebajó sensiblemente con las cuentas en la mano, pero durante años el franquismo divulgó el tópico del “oro de Praga” –¡para repartir oro estaban los checos!—con que se estaría financiando la resistencia interior, por entonces unidimensional, como se sabe.  Los tiranos no se andan con chiquitas a la hora de forrase el riñón, quizá porque andan mejor informados que nadie sobre la volubilidad de unos valores que lo acuestan a uno opulento y acaso lo despiertan tieso como una mojama. Oro en barra: no hay ansiolítico más eficaz contra la hipocondría del tirano que la visión de los lingotes apilados cuidadosamente como un zigurat sobre el que, llegado el caso, poder tocar el cielo con la mano. Recordando el pasaje de Polidoro, el hijo de Príamo vilmente traicionado por el rey tracio, Virgilio despotricó en la ‘Eneida’ contra esa “auri sacra fames”, esa execrable hambre de oro por la que el ser humano es capaz de hacer cualquier cosa. No sólo cambiar el oro en plomo, como hacen a diario los poderosos de este mundo, sino de la hazaña inversa, cambiar el plomo en oro, que tanto escandalizaba a Racine. El patriotismo comparte con la avaricia y el filibusterismo esa convicción de que no hay inversión más segura que el tesoro escondido.
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Vieja e indestructible obsesión. Se dice que don Felipe II mantuvo encerrado en El Escorial a un alquimista majara que prometió el milagro hasta que obtuvo un dudoso metal amarillento con el que pagó, no sin resistencias y altercados, a algún Tercio de Flandes. Hitler mismo financió secretamente la transmutación, como tantos otros sátrapas deslumbrados por el mito del oro, ese deslumbrante misterio que Iung jugaba a explicar como el resultado de la luz solar tejida por el tiempo. Pero todos, encumbrados espíritus alquimistas o míseros dictadores, tienen en común el convencimiento de un privilegio que nada expresa mejor que el engreído lema de aquellos buscadores, “aurum nostrum non est aurum vulgi”, nuestro oro no es el de la gentecilla del común, claro está, sino algo alto y excelso. El expolio de los pueblos es lo normal en las dictaduras pero también en las democracias, que ofrecen métodos más sutiles aunque no menos efectivos, para arrebatarle al vulgo su tesorillo y amontonarlo en la cilla secreta como la hormiga almacena el grano en espera del invierno. Lo de Samuel Jonson una vez más, “el patriotismo es el refugio de los canallas”, sólo que certificado en la imagen de la pila de lingotes resulta más convincente y demoledor. Pinochet, por ejemplo, resulta que no era un patriota, convencido o equivocado, sino un simple ratero a gran escala que, como Perón y tantos otros, incluía en el mapa de la patria los paraísos fiscales. La patria como ceca: vaya negocio. Decían los antiguos que es el oro el que posee al avaro y no al revés. La filosofía de la miseria, como sabemos, oculta muchas veces la miseria de la filosofía.

19 Comentarios

  1. Espléndido y virgiliano. La patria y el dinero, los patriotas mangantes. ¡Que nos van a contar a nosotros sobre ese tema!

  2. Jefe amado, observe que al personal lo espantan los latines. ¡Ni siquiera ha aparecido para apoyarle, como sería lo suyo, el rector latinista ARV! Pero no se preocupe porque la columna es brillante y divertida, de esas que no dejan espacio cómodo para el comentario, como no sea al ingenio de doña Epi o al pragmatismo de don Griyo. Esperemos a ver qué ocurre.

  3. “execrable hambre de oro”, cuñanto gana usted al mes, multiocupada figura mediática. Una cosa es preducar y tra es dar trigo, se dice así o no?

  4. Hombre, jefe, se le ha olvidado lo de la hija de Franco y el bolso con joyas en Barajas, pero el fondo no varía y la moraleja vale igual: estos patriotas tienen puesto precio a su partiotismo y se cobran solos. No quiero seguir porque me embalo, y para eso ya está usted…

  5. Gracias por defender, aunque sea pírricamente, nuestro latín, ahora que tanta importancia tienen las guerras lingüísticas. Como enseñante de la materia –y muchos colegas, que lo sepa usted– le agradecemos que saque a pasear los clásicos aunque sea con motivo de asuntos tan despreciables como el de hoy.

  6. 12:40
    Me asombra que siga sorprendiéndose de conductas como la de Pinochet. Todos son iguales, y no necesariamente los tiranos, que en esta materia de la mangancia hay sitio para todos. ¿O usted cree que estos que nos gobiernan no tienen cuentas por ahí? Recuerde que ya con motivo de Filesa supimos que Galeote y otros mantenían el dinero secreto del PSOE en paraísos fiscales. ¡Qué no harán con el dinero propio!

  7. 12:00
    Como ve hay acuerdo unánime –chorras aparte– en el criterio que propone. Yo creo que lo que pasa es que el tema es tan sabido y asqueroso que ni inspira comentarios.

  8. No haga demasiado caso, ja, sólo el imprescindibñe. Tenga en cuenta lo que dice la Escritura:”Electi mihi non labirabunt frustra”, y consuélese. Usted da un ejemplo diario de laboriosidad y de talento, no debe dejarse afectar por las c´riticas más que en la medida que el buen sentido obliga. Lo demás –y los demás– quedan lejos o deben quedar lejos.

  9. Nueve toneladas de oro, más lo que cuelga. A ver qué dicen ahora esos que se lamentan de la crueldad que se gasta la izquierda con el ladrón asesino de Pinochet. Al que el papa Wojtila, como usted mismo ha recordado más de una vez, echaba el brazo por el hombro cuando visitó Chile. Esa foto deberían incluirla en su proceso de beatificación, ¿no cree Páter?

  10. No me lo pongan difícil, amigos míos. Una ya recuerda poquito de la lingua mater a pesar de que saqué nota en 5º, 6º y reválida. Una vive en su aurea mediocritas y apenas recuerda aquello de los ablativos absolutos y la perifrástica pasiva. Ah, y un ejemplo -servidora tuvo cura muy sabio como docente de latín, que en cada concepto nos obligaba a memorizar un ejemplo, más o menos clásico- que era de toma pan y moja : “Dyonissius, tirannus syracusanorum, cultros tonsorios metuens, candente ferro sibi adurebat capillum”. O sea que el tirano siempre ha tenido miedo, por algo sería, de sus próximos. Cuanto más del barbero con su herramienta y se depilaba, o se atusaba, o vaya usted a saber qué, con tenacillas al rojo.

    En cuanto al colorao está ya casi todo dicho. En una peliculilla de aquellas que se pusieron de moda un tiempo, sin las sevicias de hogaño, creo que en “Las bicicletas son para el verano”, se veía cómo los payeses cuando ya olía a pan tostao, únicamente cambiaban sus legumbres, su fruta o su fuet por cadenitas, anillos y similares. De 18 kilates por supuesto.

    También en la India, en todo el altiplano andino y nuestros mismos gitanitos -la hostia, hay que decirlo en diminutivo para que no te llamen racista- saben que un cadenón, un sello gordo o unos buenos corales con mucho colorao son siempre una fortuna que no se pudre.

    Lo del Pinocho, pues que más de lo mismo. Usted me perdonará, mi don Páter, pero el hombre comulgaba y se persignaba con unción. ¡Sepulcros blanqueados!

    (Admitiré gozoso palmetazo si mi don ARV o algún otro latinista de los que por aquí pululan, encuentra fallos ortográficos en el latinajo. Creo que me he esmerado. Si erré, es mía toda la culpa).

  11. Esta tia o tio que firma Epi es insoportable, patetica y encima hay quien le rie las gracias. A la m… con ella.
    Mm.

  12. Gusta leer desde lejos lo que se escribe, y tan bien, en España.Otro día les hablo deltema en USA, donde vivo hace veinte años,pero en la Revista de Occidente le leí a gómez marín cuando aún estaba (yo) en la Facultad un trabajo sobre la pobreza americana y muncial, lasocosas de Lewis, Harrington, etc. Enorabuena por este sitio, a todos ustedes.

  13. Mn eres un baboso y seguramente un envidioso.Salud, doña Epipaciente, que estos mosquitos no pueden atravesar su piel curtida. Gentuza destructiva, pésima estofa de pesebre de partido, eso es lo que son los Emeenes. Se les ve a la legua.

  14. No se preocupe, doña Epi, que los latines de hoy, suyos y ajenos, no están nada mal. Lo que no está bien es España, no lo duden. ¡Cómo será la cosa que ZP defiende a De Juana Chaos, elpero asesino en serie de la España contemporánea…!

  15. Vaya, esto está tomando auge y se está “internacionalizando”, luego es normal que entre tanto hombre de bien y tanto ingenio se cuele algún analfabeto o algún grosero.

    Lo que me gusta en la columna de hoy, más que el fondo, es la forma, la manera de dar vida a los autores latinos, acercarlos a nosotros para que tomemos nota de que no hay nada nuevo bajo el sol.

    ¿Qué le pasa a don Griyo? Esperamos sus comentarios.

  16. 23:58
    Don Griyo lleva una temporada muy liado y no sabe cuanto durará. Hoy no ha podido abrir el blog hasta cerca de las doce de la noche, ayer a la una y pico…

    Está claro que a los tiranos les va la tela pero a los demócratas también y no solo eso sino que, invariablemente, los demócratas que mandan tienen vocación de tiranos.

    Lo del Pinocho es pura calderilla comparado con algunos pelotazos de por aquí.

  17. ¡Qué verdad es eso de que “es el oro el que posee al avaro y no al revés”. La enfermedad de la avaricia se apodera de ellos –los miserables ambiciosos-, capaces de hacer desgraciados a todos los que le rodean para colmar su codicia.

    Y si esta “infección” la tiene un gobernante, encima dictador, imaginemos…

    Referente a esos estúpidos que se meten en el blog para insultar, creo que lo que mejor podemos hacer es ignorarlos. Al fin y al cabo son gente desgraciada que no tiene nada mejor que hacer, ignorantes que carecen de educación y no saben leer…

  18. Atélite ha tomado la ironía de don ja por el revés en lo del oro y el avaro, pero no es malo que haya espíritus cándidos y almas con altas aspiraciones. Entiendo que a madame Sicard le haya pegado más la forma que el fondo, quizá porque éste es bien conocido, pero además porque hay en la parrafada de hoy hallazgos espléndidos, como esa cita de Iung que encierra un poema. A don josian se le ve mucho el plumero lírico y es una lástima que se reprima la inclinación porque cuando se deja arrastrar por ella le salen cosas preciosas.

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