O eso creen en la Junta que van a conseguir en la Administración autónoma reforzando a calzón quitado, y en contra de las sentencias de los jueces, el pretorio de jefes nombrados por libre designación. En los albores de la democracia todavía reclamaba la izquierda que la libre designación comenzara en los directores generales, dejando incluso la subdirecciones (que se han vuelto a meter de rondón de la Junta) como puestos a proveer por mérito y concurso, en el remate de la “carrera administrativa”. Ya ven lo que queda de las buenas intenciones y cómo en el Poder se ven las cosas muy distintas de cómo se vislumbran desde la oposición. El error está, seguramente, en que en política nada queda nunca atado y bien atado. Si la jugada no le salió a Franco difícil será que le salga a Griñán.

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