Hemos tenido suerte, ésa es la verdad, al mantenernos en equilibrio en una suerte de federación que no es un Estado federal. Ni carne ni pescado, las autonomías se han deslizado durante tres trienios gobernando, unas mejor y otras peor, como si fueran “estaditos” vagamente dependientes de un Estado que ha hecho la vista gorda con sus muchas travesuras. Lo que no habían hecho hasta ahora es romper la baraja, levantarse de la mesa y dar el portazo, dando entender que, como aquel famoso manifiesto cantábrico, que la vida pública española dependía de dos poderes, ambos concebidos como “altas partes contratante”. En Andalucía, por ejemplo, se sabe desde hace mucho que los nativos se consideran tan españoles como andaluces, pero ha sido el propio poder central, en tiempos del PSOE, el que se ha permitido defenestrar sin tentarse la ropa a tres Presidentes, Escuredo, Borbolla y Chaves, sin que la autonomía haya movido un dedo, ya que no por el huevo, al menos por el fuero. Y ha sido a Griñán, el primer líder del PSOE que pierde unas elecciones autonómicas, a quien se le ha ocurrido encerrarse tras la empalizada pensando eso de que “los romanos están locos”, un gesto que pone en cuestión el modelo territorial del Estado que establece la Constitución. ¡Astérix en su aldea! ¿No se habrá dado cuenta este hombre de que un Estado autonómico que rompe el principio de solidaridad y menosprecia al de jerarquía se está jugando el resto con las peores cartas en la mano? Emparejarse con los separatistas catalanes es una mala idea, entre oras razones porque la inmensa mayoría de los andaluces respeta nuestra Ley Fundamental y tiene una idea no poco chusca del tinglado de la Junta. Astérix ha desafiado a César desde Sevilla sin acordarse siquiera de que éste fue quien en su día la cercó de murallas.

Sólo en descerebrado puede ignorar a estas alturas la gravedad de una crisis frente a la cual nuestra única defensa es la unidad y la disciplina. Aquí no valen Obelix ni druidas con pociones mágicas, sino gobernantes con sentido del Estado que comprendan la necesidad de hacer piña alrededor el Gobierno de la nación tal como los socialistas alemanes juntaron filas con la democracia cristiana para salvarse del naufragio. Obélix es una ficción imaginaria que sólo vale para animar el tebeo. Griñán es un funcionario del Estado que debería encabezar la maniobra de la solidaridad.

7 Comentarios

  1. Gran acierto lo de la “aldea” gala, pero la política autonómica no puede ser un tebeo. Hoy anuncia ya el Gobierno que podría echar mano del 155 de la Constitución. ¿Quién pone en riesgo la autonomía, ese Gobierno constitucional o los régulos autonómicos que no son capaces ni de pagar sus propias deudas?

  2. Es curioso una persona de apariencia normal resulta ser un analfabeto de la cosa publica , solo interesado en mantener las prebendas del poder y dar cobijo a los pEREzosos.

  3. El Estado de las Autonomías y la propia Constitución están en peligro a causa de esta rebelión capitaneada por el PSOE. España tiene dos probleas, el de la crisis general, y el de esta traición en la que con acierto se ha visto un burdo reflejo cantonalista. PSOE más IU están preoucpados solo de sus intereses partidistas. España le importa un pito a la mayoría de estos profesionales casuales de la política que no se han visto en otra en su vida.

  4. Hubiera sido muy divertido que se estendiera diciéndonos quién es Obelix y quié el bardo o el Rey en la aldea de Astérix. Desolador que en vez de luchar por estar presente en la aldea global estén tratando de aislarnos tras la empalizada en la aldea gala.

  5. No me extraña lo más mínimo que Griñán siga los pasos del chavismo, que en el segundo aznarato sobre todo, se erigió como oposición abierta e inmisericorde de Madríss -el gobierno central, repetían una y otra vez en sus medios- poco más que un derecho al pataleo más epiléptico.

    Lo de Mas es de aurora boreal. Quiere mamar de una teta de la señora que dice que no es su madre. Mamoncete aprovechao.

  6. Es que no entiendo nada de lo que esta pasando.? Qué se le ha ocurrido decir al senor Grinan? No pensaba yo que fuese tan tonto como ustedes dicen pero la verdad es que no sé nada de él.
    Besos a todos

  7. Bien venida doña Sicard. El Sr. Griñan es el nuevo presidente de Andalucía. No es precisamente tonto pero, desde luego, es un insensato, creo yo.

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