Mientras arrecia el temporal de las corrupciones desde Marbella a Sevilla, desde el PP se oyen cualificadas voces mostrando su asombro por el archivo de la denuncia presentada por ese partido contra el Ayuntamiento de Sevilla por el “caso de La Barzola”, uno entre los varios de irregularidades y facturas falsas. Y es para asombrarse, desde luego, escuchar a un fiscal decir que “iniciar un expediente administrativo cuando las obras ya estaban hechas” no pasa de ser un error que en modo alguno merece sanción por parte de la Ley. Extraordinaria doctrina, ciertamente, patente de corso que en lo sucesivo permitirá a todos los alcaldes hacer las obras que les plazca y dejar para luego los tramitillos burocráticos. Asombroso, sí señor. Que el PSOE pida disculpas a quienes llevaron el caso ante la Justicia entra en lo psicodélico, pero que el fiscal avale semejante disparate es para echarse a llorar.

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