Sonora y absurda polémica la levantada por el “bellotari” al anunciar su propósito de recurrir constitucionalmente el flamante Estatuto a causa de la, desde luego, extravagante necedad de reclamar la competencia exclusiva en el flamenco o en la gestión de una cuenca hidrográfica multicomunitaria. Desde la Junta, pero más todavía desde IU, se le acusa de ignorante esgrimiendo la banal explicación de que la exigencia de la Junta se limita al territorio regional (¡) como si otra cosa fuera posible y como si ello salvara la cuestión del absurdo que supone la exigencia misma. Como se ve se trata de hacer ruido, todo el ruido posible, en torno a un texto estatutario que, naturalmente no exige, como el catalán, participar en las leyes orgánicas o blindar planes de inversión, sino pamplinas como las que sublevan a Ibarra. Esta historia interminable es el mayor cuento del envergue jamás contado en la autonomía. Si se va a notar poco su extravagancia es justo por la inania de este régimen autonómico hace tiempo pervertido en puro montaje partidista. 

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