Ni el sindicato UGT ni la Junta pueden seguir dando la callada por respuesta en el impresentable (y seguramente delictivo) escándalo de las facturas falsas forzadas para pagar, con dinero destinado al paro, gastos publicitarios y hasta cuchipandas. ¿Qué hace falta para que la Junta aplique su promesa de “tolerancia cero” con la corrupción tras habernos enterado de que, además de autobuses y pancartas, la UGT pagó con esa pasta de todos los ciudadanos su comilona –jamón, gambas, queso, croquetas…– en su caseta de la Feria de Abril? Se comprende que Cándido Méndez no tenga palabras convincentes para salir al paso, pero la nueva Presidenta, ya que Griñán no la hecho, tendrá que responder pasado mañana mismo a esta enojosa cuestión.

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