Primero fue la presunta minimización de los efectos del vertido por parte de nuestras autoridades, ahora la excusa de Cepsa de que el accidente vino provocado por un “agente exterior”. Bien y, en todo caso, ¿qué? Lo que hay que explicar es por qué se realizan faenas peligrosas como los trasvases de crudo frente por frente al chaflán turístico más importante de la provincia y a un tiro de piedra del Coto Doñana hasta cuyas costas llevan esa basura los vientos y las mareas y, sobre todo, qué previsiones hay para el caso de un vertido de mayor cuantía, en principio tan imprevisible como el que acaba de ocurrir. Junta (Medio Ambiente) y Gobierno (Subdelegación) han de reivindicar su credibilidad perdida en tantos trapicheos y disimulos. Y decidirse a proteger nuestra Naturaleza y nuestra Economía por encima de intereses particulares como ese oleoducto cuyo eventual fallo podemos imaginar ahora a la vista de este traspiés.

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