Sigue sin aclararse si hubo presión política sobre los alumnos para que asistieran a la charleta del consejero de Empleo –imaginen: ¡un consejero de Empleo para la basca!- en Aljaraque. Los propios responsables dicen que ignoran las circunstancias y hasta tienen la carota de requerir esa información a los propios periodistas, como si hiciera falta demostrar que el alumnado no va a una charla más que a rastras salvo algunas excepciones, que bien conocemos, por cierto. El asunto es que eso no se hace, que a nadie se le ocurre agasajar a un consejero sin el menor interés llenándole (es un decir) la sala con personal arrastrado por los pelos. Y eso es lo que ha pasado en Aljaraque con independiencia de que la portavoza correspondiente lo aclare o pretenda dejarlo en penumbra.

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