Nunca me creí, como tampoco aquí “Belmonte”, que el rentoy de IU al PSOE-A fuera en serio. A pesar de que no pocos compañeros lo han aplaudido apreciando el mérito de la “Presidenta por accidente”, me impedía tragar esa sustancia su elemental inverosimilitud. ¿Cómo iba la IU de Valderas a tirar por la borda todo lo que ha conseguido cazar, por una vez y a fuerza de trágalas, en el coto del Poder. ¿Y cómo imaginar a esa Presidenta jugarse el pescuezo político replicando con rigor a la demagogia de IU? Nada, camelo. Uno y otro están condenados a cohabitar, como las parejas averiadas, desde que Almanzor perdió el tambor y las elecciones le dieron al PP la mayoría relativa. ¿Demagogia? Bueno, pues demagogia que, al fin y al cabo, la mancha de la mora con otra verde se quita y un decreto justiciero con otro inverso se cuadra. No habrá muchos casos como éste trajín de los dos decretos en un par de días, uno blanco y otro negro, como para no arriesgar el gris marengo de una izquierda sin más norte que el pairo. ¿Y cómo podría haber sido de otra manera, ya digo, si en el carajal partitocrático que estamos padeciendo, el Poder –esto es el Presupuesto– es lo único que cuenta, mientras que la juridicidad es hace ya tiempo algo marginal, trajinable y oportunista? Nada, ya digo, un chascarrillo bien traído en el que los compadres se reparten los papeles haciendo como que se pelean para quedarse solos en la venta. Ya daba una pista el propio título de la operación, “Utopía”, en estos tiempos del cólera ultraneoliberalísimo que engloba a socialdemócratas y hasta tardocomunistas, y en el que caben desde los cortesanos del millonario Slim hasta la pasmina del alcalde Gordillo y su “alter ego” Cañamero, juntos aunque no revueltos, o revueltos llegado el caso. Se han “quedado” con el pueblo, y les ha salido gratis, las cosas como son.

En fin, ahí están los hechos: aquí no ocurrido nada. Imagino lo que se habrán reído los “negociadores” de este nuevo pacto asomados al balcón de los telediarios nacionales. ¡Plantarse IU ante doña Susana! Más bien creo que éste ha sido un vodevil escrito a dos manos, que ha dejado la Ley a la altura del betún abreviando el camino hacia una nueva legislatura, sin exponer en ningún momento el interés de los socios. Quizá, más que un pacto, lo que aquí se cuece es un nuevo “régimen” y estos globos y fantoches no han sido más que el anuncio de una nueva feria en el cortijo andaluz.

6 Comentarios

  1. Ay, cuando éramos jóvenes y crédulos, y ambiciosos y humildes… Todo eso pasó y lleva usted mucha razón en contraponer lo que allí y entonces ocurrió con lo pasado aquí.

  2. No fue sino hasta el verano del 75 cuando nos decidimos a pasar el mes de verano en Portugal, la bella y triste hermana. En campings, of course. Qué desencanto al comprobar ciertos desabastecimientos. Compensados por lo bien y barato que se comía en los restaurantes modestos de el Rossio.

    Y la anécdota: Debió ser en Aveiro, donde al aparcar le dí un levísimo toque con mi seiscientillos -creo que íbamos por el segundo o tercero- a un coche potente y lustroso de quienes andaban asando frango en la barbacoa. Como un basilisco se me vino encima el dueño y al ver la matrícula, lo primero que bramó fue un «¡español, fascista!».

  3. ¡Qué jóvenes éramos! Capaces de hacer mucho más quizá, y de pensar mucho menos. Lisboa fue un espejismo pero un espejismo como el de Alicia,. y nosotros atravesamos el cristal. Pesan los años pero más los desengaños.

  4. (Se me «ido» un comentario anterior: misterio).
    ¿Nos queda solamente la nostalgia? No y no: también el convencimiento de que las cosas se hicieron mal por parte de los políticos. ¿Recuerdan la reforma agraria, la revolución en las escuelas, tantos proyectos truncados? Algunos no solo los recordamos sino que nos rasgamos las vestiduras pensando en nuestro propio fracaso generacional.

  5. Llego tarde para encomiar las palabras en recuerdo de Luis Olivencia que están colgadas aquí desde hace unos días. Hermosas, conmovedoras, exigentes, nada de literatura de retales sentimentales. A uno le gustaría tener en su día un escritor amigo capaz de una pieza semejante.

  6. Quienes no teníamos edad para entender bien aquellos hechos no podemos juzgar como los que asistieron a ellos. Pero me cuadra muy bien la tesis de la columna.

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