A lo mejor es que, en estas circunstancias sociales, ya no sirven los sindicatos clásicos. Lo mismo ocurrió con los gremios en su día sin necesidad siquiera de que se les acusara en los Juzgados de “cobrar por no hacer nada”. El baranda de la UGT andaluza proclama lo obvio: “Salvo prueba en contrario, UGT actúa siempre dentro de la ley”. Vaya, hombre, menos mal, favor que usted nos hace con esa condicional, pero lo cierto es que en la instrucción de los ERE cada día va quedando más clara la participación por activa o pasiva de esas organizaciones. De acabar probadas esas “conjeturas” el sindicalismo, en el mejor de los casos, tendrá que reinventarse.

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