Como la cultura contemporánea parece apoyarse cada día más en el calambre informático, el anuncio de un “apagón” de veinticuatro horas por parte de Wikipedia ha levantado el vello de la muchedumbre estudiantil que ha hecho de ese almacén de saberes (la imagen es de un colega que enseña en la Complutense) lo que jamás hubiera llegado a ser, ni para sus propios usuarios, la Biblioteca de Alejandría. ¡Imagínense, queridos profs, un día y una noche libres de la trampa pero, sobre todo, imaginemos a la legión estudiantil privada de ese talismán omnisciente que con sólo teclear unas palabras sirve gratuitamente las respuestas requeridas! Por la prensa americana me entero del suceso y lo más pintoresco que en ella encuentro es el “aviso a los estudiantes” lanzado por Jimmy Wales, que fue quien parió ese invento tan útil, sin duda, para muchos menesteres como peligroso para la integridad de nuestra precita Cultura, aviso en el que se anuncia el “black-out” como respuesta de la casa –y en nombre de un importante grupo de pioneros de la Red—a una especia de “ley Sinde” que acaban de aprobar los legisladores americanos . Wales justifica la medida con el argumento de que semejante norma pondría en manos del Estado una capacidad de censura semejante a la que por las bravas ejercen dictaduras como la china o la de Irán, pero la realidad es que con lo que se juega es con el espíritu tramposo de más de uno y más de cien mil que se aprovechan constantemente de una Cultura tan asequible como insegura que consta nada menos que de veinte millones de artículos ofrecidos en casi trescientas lenguas (282 para ser exactos). Y eso que, por una parte, puede movernos a la solidaridad –“la libertad no se concede, se exige”, alega Wales, y podemos estar conformes con ello–, por otra no puede dejar de inquietarnos, en la medida en que la Cultura en píldoras y en régimen de autoservicio, no sólo no es un remedio, sino que constituye un agravante. Es muy bueno disponer de información instantánea sobre mil conceptos opinables, pero a mí me lo dice todo el hecho de que unos linces españoles hayan denominado a su chiringuito “El rincón del vago”.

No es que uno esté de parte de la Kultura con ka, ni siquiera de los rigores tudescos o anglosajones. Es, simplemente, que convencido de que no hay saber sin esfuerzo, la mera oferta de esa cultureta en régimen de “self service” le levanta la oreja al más pintado. ¿Para qué estudiar a Condorcet o empaparse en la obra de Bury si con teclear en el ordenata “progreso” nos va a salir en pantalla un inabarcable repertorio de respuestas? Es estupendo lo del “apagón” de la Wiki. Va a haber una semana catastrófica en la enseñanza de medio planeta.

3 Comentarios

  1. Se puede estar de acuerdo con la protesta discrepando del fondo de la cuestión, como usted la plantea. Esta cultureta previamente digerida está arruinando la enseñanza, lo que no quieta para que reconozcamos los grandes méritos que puede tener Internet como fuente de información-formación. Lo del rincón del vago está muy bien elegido.

  2. Fortaleza y debilidad de esta civilización. Gran ejemplo. Hasta la Cultura, que es otra cosa, está en el aire. Hay mucho que pensar sobre este “gran salta adelante” que ha supuesrto la Red.

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