Me ha impresionado, como a muchos españoles, el coro de UGT, el “sindicato hermano”, pidiendo a gritos destemplados la dimisión del Presidente del Gobierno y llamándole nada menos que embustero. Menos, claro está, los argumentos de los líderes sindicales, quizá por obvios y pasajeros. ¿Tiene sentido hacerle una huelga general a un Gobierno al que se ha apoyado en su desdichada gestión durante legislatura y media, al que se la disimulado su empecinado escamoteo de la crisis, su reconversión literal a las estrategias neoliberales o su defección ideológica? Pues a mí me parece que no del todo, sobre todo si recuerdo –que recuerdo—los miles de millones que esos sindicatos han trincado estos años a cambio del apoyo referido. Claro que la táctica provisional es presentar la HG no como una acción de acoso crítico al Gobierno sino como una censura activa contra el Sistema, es decir, contra el sistema capitalista cuya perversidad ahora parece que han descubierto los síndicos a pesar de haber recorrido del brazo con él tan largo trecho, o contra esos empresarios  con los que, junto al Gobierno, han logrado reproducir el denostado verticalismo de la dictadura. ¿Sindicatos unos montajes que no representan más que a un 14 por ciento de la población activa del que sólo pagan sus cuotas el 4 por ciento? ¿Empresarios unos dirigentes cooptados sin gran (o sin ningún bagaje empresarial real) que en Madrid o en Huelva no se cortan por no pagar a sus empleados, lo cual es ya lo último? Vamos a tener una HG, puede que hasta con éxito de público, pero resulta evidente que esos insolventes –los críticos y los criticados–, además de carecer de autoridad moral y política, no son más que compañeros de viaje haciendo el paripé de las horas extremas. ZP la ve venir como un mal menor, seguro de que, entre unos y otros, no ha de llegar la sangre al río.

 

Si no fuera así el Gobierno temblaría en un momento en que es raro el frente que no tiene abierto, y cuando crece el rumor de que el propio partido en el Poder prepara ya la liquidación del régimen vigente por más que sin saber ni bien ni mal qué hacer en consecuencia. Tendremos HG, pues, precedida de decenas de apariciones del Jano bicéfalo sindicalista anunciando el apocalipsis y de compungidos pucheros empresariales. Con ZP de esfinge, que es lo suyo, apretando la mandíbula para escuchar el peor dictado que se puede lanzar contra un  Presidente cuando peligra la confianza de los mercados y de la sociedad: el de embustero. Luego, Dios dirá. No olviden que, unos y otros, mal que bien, tienen garantizado el futuro.

9 Comentarios

  1. Me queda una duda: En la expresión «su reconversión literal a las estrategias neoliberales o su defección ideológica», ¿se ha deslizado un error en el término defección por falta de una «a» entre las dos «c»?

  2. Les sigo habitualmente y me gusta su estlo desenfadado pero serio en lo fundamental, su moralismo, si me pemriten usar esa palabra en desuso. EScrino hoy para mostrarme de acuerdop con mnel fondo de la columna, lamentando que no la haya apalazdo para hablar del tema del día, que es el de los «liberados», aunque no desesperao que lo retome en días sucesivos. El sr. g.m. es un observador admirable y de cultura fuera de discusión, rara avis en el oficio en el que un servidor ha consumido medio siglo largo de vida.

  3. Convencido de que la HG es un paripé: se trata de salvar la cara ante los ciudadanos abrumados por la crisis (tras lagros años de connivencioa con el «gobierno amigo») pero haciendo el menor daño posible a los zapateritos: una farsa. Estos sindicatos son un montaje exactor, un aparato monumental a costa del contribuyente, que a pocos representan y poco hacen aparte de lo que previamente han pactado con el Gobierno. Me callo. Fui sindicalista, como el autor de esta columna, pero cuando se pagaba en vez de cobrar. ¡Y hasta entraba en lo posible «cobrar» y no en dinero!

  4. Sinceramente don JA, no sé como ha podido usted sintetizar y poner en orden el cúmulo de ideas que atraviesan su comentario de hoy. Ha tenido que arriesgar opinión a cerca de lo que van a jugar( que no otra cosa van a hacer: los Partidos, los Sindicatos, el Gobierno y el mismo ZP con su lógica a la noruega . Releo y veo que ha construido usted una columna coherente entresacando entre las falacias que adoban la convocatoria de esta «Huelga G non nata» .
    Y al hilo : ¿Cómo pueden existir estos sindicatos?. Mejor vuelvan los Gremios y Hermandades que se defendian sin subvenciones, y sin «liberados de trabajo» de esos que lo son a cambio de participar un par de veces, cada tres años o así, en piquetes nformativos «de la porra»

  5. La clave la da jagm cuando pone entre paréntesis a los llamados comunmente «agentes sociales», unos sindicaleros que no han dado un palo al agua en su vida, y unos empresarios que no pagan a a sus trabajadores en muchos casos, wempezando por algunos presidentes (don ja ha citado hoy a los de Madrid-nacioan, y elde Huelva). Este montaje «vertical» es el mejor y mayor negocio de la democracia, a emdias con el de los partidos y sus instituciones. Nunca tanto ganapán vivió de la sopa boba.

  6. Soy un paisano tuyo y creo me recordarás. Los sindicatos existen igual que existen los políticos. Ambos amparados por la legalidad en el más amplio sentido de la palabra. Si éstos no le han hecho una HG «al risita», como se le dice en tu pueblo, es porque nos ha dado lo que le hemos pedido, igualmente ahora nos pide a los trabajadores que nos apretemos el cinturón, pero quisieramos que lo hiciera igual con las grandes fortunas, con los Bancos que dia a día nos sigen robando con miles de horas extras no declaradas a ningún efecto, a los empresarios que siguen sin declarar el dinero negro que facturan, a los políticos que se suben los salarios anualmente a una media del 10%, mientras la tropa al IPC pelado. ¡Por favor!. Si tu eres de los crees que sin sindicatos estaríamos mejor, me estás defraudando por considerarte, primero de izquierda y ahora tacheriano. Macarras de la moral los hay en todos los sitios, en el Mundo, el Pais, en el PP, en el PSOE, ¿sigo?. Aquellos que tengan sensibilidad no deben hacer leña del arbol caído, y no voy de víctima. Salud

  7. Don Antonio, perdone si me entrometo en la interpelación personal al anfitrión: si se refiere a la actividad sindical en tanto representar a los intereses de los trabajadores frente a abusos de los empleadores, creo que los sindicatos son necesarios. Si por el contrario alude usted a la labor de organizar la propaganda en favor de determinadas opciones políticas y en contra de otras (sin importar que la financiación venga de todos los contribuyentes) creo que sin sindicatos estaríamos mucho mejor.

    Por cierto, no entiendo su coletilla «¿sigo?»: ¿significa que tiene usted más cosas que decir, digamos ases en la manga, que se guarda por algún motivo?

    Sdos.

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