La presidenta de la Dipu nos ha emplazado ante la Historia, nada menos, para valorar su paso despilfarrador por el organismo. Lo que no ha hecho es dar una sola razón que justifique el enorme gasto de la nueva sede ni mostrar un papel en condiciones que despeje las dudas sobre la legalidad de la operación. La Historia incluye el presente y lo que este presente tenso no podrá explicarse es por qué se han tirado por la ventana 4 millones de euros en alquileres suntuarios y muebles de lujo. Esta “nueva clase” deja chica a la que entrevió Djilas y gastan bastante más desahogo que aquella.

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