Crece la unanimidad testifical en el juicio de los ERE. Tras dos testigos funcionariales clave, quien fuera Interventora General y mano derecha de “Mandalena” Álvarez, lo ha dejado negro sobre blanco en el plenario: para eludir el control legal, la Junta creó un “ángulo muerto” a cuyo amparo se produjo el saqueo. Más claro, el agua. El panorama se anubla, sin duda, en esta fase, hasta el punto de que parece ya difícil un desenlace venial que confirme el explicable escepticismo colectivo sobre la impunidad política, en especial tras el zarpazo clamoroso que el TS le ha propinado al anterior Gobierno por los manejos de la “Gürtel”. Antier mismo la juez Alaya reclamaba mayores sanciones para los corruptos en procura de que “quien la hace, la pague”. Ya veremos. Éste va a ser, en cualquier caso, un episodio decisivo para valorar la realidad de la independencia judicial.

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