No ha aparecido apenas Andalucía en el histórico “debate del comino”. ¡Para qué! Los nuevos Gobiernos (porque hay dos en uno, sin contar el ciento y la madre) están interesados sólo en las Españas rebeldes, que son las que le prestan el imprescindible apoyo de sus votos, aparte de que el cisma organizado en su día por doña Susana para echar a Sánchez del partido, contribuiría decisivamente a consolidar la especie de que –como acaba de explicar el profesor Manuel Castell, gurú y ministro de Universidades “in pectore”– los políticos del Sur fueron quienes dispararon el frenopático catalán motivados por su rivalidad. Pasaremos, pues, del desprecio ontológico y cleptómano de Pujol al desdén egocéntrico del Presidente más indigno de la historia democrática y la ralea que lo sostiene.

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