Hay que volver sobre el papel de los sindicatos –de los “mayoritarios”, se entiende—en medio de la que está cayendo. Con la huelga de transporte por sofocar, las del metal, los acuicultores, el taxi, algún operador postal y los pescadores complican un panorama severo que, sin embargo, no turba el sueño de CCOO ni contiene a la UGT en su desenfrenada campaña de propaganda a favor del Poder. En la Administración Pública, en la enseñanza, en grandes sectores del trabajo se brama contra la connivencia explítica o implícita de esas organizaciones que viven en la abundancia gracias a la munificencia de la “concertación social”, o sea, del intercambio de miles de millones por paz social, incluso cuando esa paz resulta inimaginable, como esta temporada. Quizá su función es ya cosa del pasado y haya que buscar nuevos instrumentos para la defensa del trabajo, tal vez en el futuro no quede otra que la indefensión. Mírenlos ahí callados como muertos, mientras el país se retuerce y elijan.

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