Ni una palabra se le ha oído ala potente voz del feminismo de partido con motivo de la exhibición impúdica de las “vírgenes” custodias de Gadafi. Ni a propósito de la triste muerte de la “madre de Iván y Sara” perseguida judicialmente hasta la timba por la propia consejería de Bienestar Social de la que depende el ramo, con tal de no darle la indemnización determinada por los jueces (diez sentencias había ganado, la pobre). Por la drástica supresión de las ayudas a la mujer en el Andévalo, ni mu. Lo que demuestra que el feminismo en nómina distingue entre dos clases de mujeres: ellas, merecedoras de todo lo imaginable, y las demás, todo lo más candidatas a las sobras del festín. ZP tiene más mujeres que hombres en el Gobierno, pero el PSOE no confunde a las ministrables con las necesitadas. Puntos de vista. Y punto y aparte.

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