Poco a poco, sin darnos apenas cuenta, hemos ido permitiendo que en la Costa del Sol se edifique y enroque un vasto imperio de la ilegalidad, un fortín del crimen y hasta un paraíso de la delincuencia internacional. Mafias de diversos orígenes, además de las indígenas, inextricable asociación de malhechores de mano sucia y guante blanco, toda suerte de miserias han encontrado en nuestra privilegiada comarca un refugio cuando no una base de operaciones. La noticia de que desde Gran Bretaña se haya puesto en funcionamiento una “línea caliente” para procurar información sobre los criminales refugiados aquí resulta sobrecogedora, pero el aviso de que la mayoría de ellos ha cambiado de identidad e incluso de apariencia, lo que los confunde en la masa de residentes extranjeros, pone los pelos de punta y debería provocar una inmediata reacción gubernativa que fuera más allá de la más o menos simbólica reestructuración de las policías. No puede consentirse que Andalucía se convierta en el fortín de los más peligrosos delincuentes del mundo. 

1 Comentario

  1. A mí me parece que don J.A. habla de otro mundo:¡ peligrosos delincuentes en Andalucía, banditismo internacional! El último “peligroso delincuente” que recuerdo es “El Lute”, y en esos tiempos se contaba que los gitanos se habían echado al monte con pañuelos tintos de sangre para protejer su fuga! Tempos otros.

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