El proyecto-negocio de la construcción de dos torres de 19 pisos en Punta Umbría se ha estrellado contra el mismísimo Gobierno en funciones que lo ha mandado parar. Ahora bien, esas dos torres nonnatas, causa del reciente transfugazo perpetrado por las ediles “peperas” –se ignora si con o sin permiso de la superioridad— que dio la alcaldía al PSOE, ha conseguido ya el derribo más o menos irremediable del PP provincial. ¡Lo que pesan dos torres millonarias! Una vez más la sombra de la guerra urbanística nubla un paisaje ético que se mantiene a duras penas ante la creciente desmoralización del ciudadano. ¿Las tránfugas? Bien, gracias. No hay empleo más agradecido que el urbanismo municipal.

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