Mal cariz toma lo de Almonte, incluso tras tomar nota los barandas locales del relativo desmarque de la “Provincial” (seguramente sugerido desde la “Regional”) ante el caso de la casa, ya saben, el refugio ilegal del concuñado que, al parecer, utilizaba el propio monterilla. Que le han quemado la casa a un denunciador está claro como el agua, que hayan saboteado temerariamente el coche de otro es algo que la autoridad debe esclarecer sin demora, que el hotel del marbellí Roca sigue abierto sin papeles es una evidencia, que a partir del “permutazo” a favor del amigo de Bella, Almonte se ha demediado, otra. Ese pueblo partido en dos y pendiente de la tele local, con concejales adictos acribillando a los críticos, ese programa chaveziano dedicado al alcalde –“Una hora con Paco”–, ese cruce de amenazas de querellas y demandas más próximo de “Salsa rosa” que de una política decente, están haciendo del pueblo onubense una maqueta a escala de la Marbella más tópica. Bella debe poner orden en su pueblo, corregir lo imprescindible y pacificar los ánimos. Al fin y a al cabo él es quien ha permitido esta escalada pro acción u omisión.

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