Una crónica espeluznante de Javier Espinosa, nuestro corresponsal volante que recorre en estos momentos Irak, nos ponía hace poco delante el horroroso cuadro de la tiranía fundamentalista islámica que representa Al Qaeda aunque, desgraciadamente, no en solitario. Prohibiciones del maquillaje femenino o de la música, imposición del velo en la mujer, cabezas cercenadas exhibidas como trofeos de guerra y, en fin, niños suicidas –los “pájaros del paraíso”—adiestrados para inmolarse en actos terroristas. Al mismo tiempo llegan desde Somalia la noticia de que siete personas han sido decapitadas en público por las juventudes extremistas de Al Shabaad, acusadas de ser espías por el hecho de ser haberse convertido al cristianismo. La furia de esos radicales se ha cobrado también víctimas en Yemen, donde han sido sacrificadas dos cooperantes evangélicas alemanas y una coreana, o en Indonesia, la gran potencia islamista de Oriente, en la que hace poco un pastor protestante y su esposa fueron asesinados a machetazos. En Somalia, por otra parte, un padre y dos hijos –de 11 y 12 años de edad—han sido igualmente decapitados, junto a otra veintena de personas, por no delatar el paradero de un líder cristiano, al tiempo que se reafirma la vigencia de la ‘sharia’ que impone el uso del velo y establece la amputación de miembros como pena del ladrón, en un intento de establecer el control teocrático de todo el país bajo un régimen integrista cuyo objetivo número uno, por cierto, no es otro que Javier Solana. La “alianza de civilizaciones” es hoy por hoy el sueño de la gallina que corre sin rumbo y libre de su cabeza cercenada.

Se reafirma la idea lanzada por Huntington del “conflicto de civilizaciones” sobre esa milhoja retórica de la “alianza” que propuso Jatami y sostienen –ni que decir tiene que a título retórico—esa desconcertante y ocasional pareja de Estados que son España y Turquía, aunque sólo sea como recurso para entretener a sus respectivas opiniones. El rumbo que van tomando las cosas en Afganistán, las perspectivas iraquíes tras la próxima retirada americana, la presencia incontrolada del terrorismo internacional y el salvajismo patente allí donde el islamismo consigue el poder, conducen a la evidencia de que cualquier acercamiento amistoso a esa realidad fanatizada resulta de todo punto imposible. Obama puede elogiar la convivencia las “tres culturas” sólo porque sus asesores no conocen ni de oídas la crónica de la barbarie almohade, pero carece de sentido, además, retrotraernos al siglo XI cuando en el periódico del día nos llega la imagen tremenda de esos siete cristianos decapitados en Baidoa o esa otra, definitiva seguramente, de las cabezas infantiles rodando por la plaza pública.

3 Comentarios

  1. Con cabezas cortadas de por medio, nada qué hacer. Vuelve jagm al tema que le preocupa, nuestra “alianza” equivocada. Y lleva razón. Un día, cuando ya no podamos reaccionar, ki comprenderemos,. Aunque espero y confío en que ese día no llegue nunca. El zapaterismo tiene que ser, por natruraleza, un accidente pasajero. La Historia de España. Ayer el Abate nos deleitó recordando los versos de Gil de Biedma. A ellos remito.

  2. Quiero pensar, ingenuo de mí, que los mil200 millones de musulmanes no participan de ese extremismo asolador y desolador. No sé si es acertada la política occidental de apoyar a los países no gobernados (aún) por el fanatismo de los muyaidines (almohade=al-muyaidin?) y buscar ámbitos de encuentro.

    Tengo siempre a mano el libro de la Fallacci y créanme que hay días en que como desahogo leo unas páginas. Pero debe haber otros caminos. Aunque no creo que la deriva del gobierno de Ex-paña sea desde luego la acertada.

    Gracias, don Juan, por esos versos de ayer que a todos nos han sacudido.

  3. ni alianza de civilizaciones ni ocho cuartos estos animales siguen enfrascados en su particular guerra de intereses económicos que disfrazan a modo de religión , cuando alguien les molesta en su camino a acabar a machetazo limpio, con un final siempre infeliz el dinero y el poder.

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