Alcaldes condenados en Sanlúcar de Barrameda por cohecho y tráfico de influencias, el Ayuntamiento de Sevilla obligado por la Justicia a facilitar a la oposición municipal la localización de sus “obras fantasmas”, el de Fuente Palmera descubierto como un patio de Monipodio donde la contabilidad se llevaba a la pata la llana en la carpetilla del secretario, tres alcaldes malagueños, el de Marbella sin dejar de proporcionar sustos, los regidores de Banelmádena, Tolox y Gaucín, y varios ediles de diferentes partidos, acusados por la Fiscalía de delitos urbanísticos, líos escandalosos en Camas o en Almonte, en Chiclana o en El Puerto… Los Ayuntamientos tienen tanta razón en exigirle al Estado una “segunda descentralización” –dentro o fuera del Estatuto– como en exigirse a sí mismos un mínimo decoro en su gestión del urbanismo y en el manejo de dineros públicos. Porque si “careciendo” de esas competencias que reclaman hacen lo que hacen, mejor no imaginar lo que podrían llegar a perpetrar con todo el poder en sus manos.

1 Comentario

  1. Pregúntenle a la rojñisima alcaldesa de Córdoba qué le da Sandokán que le nubla la vista, pero debe de ser algo gordo porque desde el PSOE, su aliaod, se dice que quien manda en la capital es ese hombre surgido de la nada que lo mismo tiene negocios en Marbella que entra como Pedro por su casa del despacho próximo al de Chaves. Es una vergüenza, sí señor, cómo están los Ayuntamientos.

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