El legado del “régimen” contra el que bracea el “Gobierno del cambio” está resultando más que pesado. Que éste haya reducido a la mitad la deuda del anterior que amarilleaba en las gavetas, ya es algo, pero no podríamos echar cuentas todavía porque la Cámara de Cuentas –pian piantito— acaba de presentar, casi a cencerros tapados, ¡las de 2020! ¿Extraño retraso? Qué va, si se tiene en cuenta que el Congreso de los Diputados hace tres años que no controla los fondos reservados. Habrá que perseverar en los remedios con la energía que exige la evidencia de que el país que nos han legado entre unos y otros es ya el Puerto de Arrebatacapas, y eso no se repara en dos días ni en tres.

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