El copresidente Valderas, en su calidad de consejero de Administración Local, acaba de perpetrar una de las más insolentes parcialidades que recuerda la autonomía: convocar las ayudas a pueblos afectados por catástrofes con un plazo imposible (tres días) y, a continuación, repartirlas discrecionalmente de tal modo que sólo resultaron beneficiarios los pueblos gobernados por el PSOE e IU. Al Otro, ni agua, ya se sabe. En Valderas y otros cuantos tiene la presidenta Díaz el contraste imprescindible para acrisolar su imagen de buena en medio de la arbitrariedad más radical.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.