Hay una diferencia esencial entre los tijeretazos que mete la Junta y los que propina el Gobierno, y es que –siempre según la Junta, claro–, los primeros con “ajustes” mientras que los segundos serían “recortes”. El problema que tiene Griñán, sin embargo, es convencer a su futuro “copresidente” de que las utopías se escriben en el viento pero resbalan hasta borrarse en el papel de los Presupuestos. IU, ya lo verán, acabará “comprendiendo” tan justas razones y se conformará con copresidir la Junta manteniendo sujeto por la gónada al copresidente que figure en primer término, ya que no hay dinero para virguerías en estos momentos críticos. Griñán las va a pasar canutas, cierto. A Valderas le bastará con el título, el sueldo, el despacho y el coche oficial.

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